Arquitectura cognitiva en el ajedrez principiante: qué revela la ciencia sobre los primeros pasos mentales del jugador

4 de octubre de 2026 · FM Faiber Lotero · Ciencia

El ajedrez es un juego que exige mucho más que conocer las reglas y calcular jugadas simples. Para jugar bien, también es necesario reconocer patrones visuales, recordar posiciones complejas y tomar decisiones bajo la presión del reloj. Por eso, desde hace décadas, la psicología cognitiva y las ciencias aplicadas al deporte estudian el ajedrez como un laboratorio natural inigualable para comprender cómo aprendemos, organizamos la información en el cerebro y desarrollamos habilidades con la práctica sistemática.

Arquitectura cognitiva en el ajedrez principiante: qué revela la ciencia sobre los primeros pasos mentales del jugador

El ajedrez es un juego que exige mucho más que conocer las reglas y calcular jugadas simples. Para jugar bien, también es necesario reconocer patrones visuales, recordar posiciones complejas y tomar decisiones bajo la presión del reloj. Por eso, desde hace décadas, la psicología cognitiva y las ciencias aplicadas al deporte estudian el ajedrez como un laboratorio natural inigualable para comprender cómo aprendemos, organizamos la información en el cerebro y desarrollamos habilidades con la práctica sistemática. Con el propósito de comprender mejor estos procesos en las primeras etapas del aprendizaje, un equipo internacional de investigadores publicó en 2026 el estudio "Cognitive foundations of chess performance in novice players" (Fundamentos cognitivos del rendimiento en el ajedrez en jugadores novatos), en la prestigiosa revista científica Journal of Sports Sciences . El trabajo fue realizado por los científicos Isidoro Astudillo-Sandoval, Javier Sánchez-López, Marika Berchicci, Alma Janeth Moreno-Aguirre, Bernarda Téllez-Alanís y Gerardo Maldonado-Paz, con la participación activa de instituciones académicas de México e Italia . Por parte de México, participaron el Centro de Investigación en Ciencias Cognitivas, la Facultad de Ciencias del Deporte, la Facultad de Comunicación Humana, el Centro de Investigación Transdisciplinar en Psicología y la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), en conjunto con la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Juriquilla de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Por parte de Italia, el estudio contó con el respaldo del Departamento de Psicología de la Universidad "G. d'Annunzio" de Chieti-Pescara. Cómo funciona la mente del ajedrecista Para comprender el estudio, conviene explicar la arquitectura cognitiva, es decir, la estructura y organización mental con la que el cerebro procesa la información, y varios conceptos fundamentales. El reconocimiento de patrones ( pattern recognition ) es la capacidad de identificar configuraciones visuales familiares de manera casi instantánea. En ajedrez, esto permite reconocer amenazas, oportunidades tácticas y estructuras de piezas sin tener que analizar cada elemento por separado. Esta idea se relaciona con la teoría de los bloques de información , conocida como chunk theory , propuesta por Chase y Simon (1973). Según esta teoría, los jugadores con experiencia aprenden a organizar las piezas en "paquetes" o grupos que tienen significado ( chunks ) en su memoria a corto plazo. Por ejempo, en lugar de recordar varias piezas aisladas, un jugador puede reconocer una estructura defensiva alrededor del rey como una configuración conocida. La memoria de trabajo ( working memory ), por su parte, es la "pizarra mental" del cerebro, encargada de mantener y manipular información durante un periodo breve para resolver un problema. En ajedrez, resulta útil para recordar variantes mientras se calculan las posibles respuestas del rival. El cálculo de variantes o búsqueda profunda ( deep search ) consiste en analizar mentalmente distintas secuencias de jugadas para anticipar sus consecuencias. Finalmente, el sistema de puntuación Elo es el modelo matemático y estadístico utilizado para cuantificar la fuerza de juego real de un ajedrecista según sus resultados en torneos oficiales. El estudio examinó capacidades relacionadas con estos procesos para determinar cuáles se asociaban directamente con el rendimiento de los jugadores principiantes. MATERIALES Y MÉTODOS Muestra La investigación contó con la participación de 51 jugadores aficionados o novatos (con una edad promedio de 20.25 ± 1.41 años). Los participantes tenían entre 6 y 24 meses de experiencia o entrenamiento formal en ajedrez. Todos contaban con visión normal o corregida, firmaron el consentimiento informado y reportaron estar libres de antecedentes neuropsiquiátricos. El propósito era estudiar a jugadores que ya conocían las reglas y conceptos básicos, pero que todavía estaban desarrollando sus habilidades. De esta manera, los investigadores podían aislar y examinar qué procesos cognitivos estaban relacionados con el rendimiento durante las primeras etapas del aprendizaje. Instrumentos de medición Los investigadores aplicaron un cuestionario inicial de historial deportivo y de salud, seguido de una batería computarizada con cuatro pruebas neuropsicológicas estandarizadas y una tarea informática específica de ajedrez: Tarea de reconstrucción de posiciones de ajedrez (Reconocimiento de patrones): La prueba principal consistió en observar posiciones de ajedrez en pantalla durante un tiempo breve y reconstruirlas de memoria en un tablero digital. Los participantes vieron un total de 40 posiciones: 20 procedentes de partidas reales (con estructura lógica y coherencia táctica) y 20 aleatorias (con las mismas piezas distribuidas al azar). La comparación era fundamental: las posiciones reales conservan una organización funcional, mientras que las aleatorias carecen de las relaciones habituales entre las piezas. Si los jugadores recordaban mejor las primeras, sugeriria que aprovechaban la organización de la posición para almacenar información en chunks . El sistema registró el número promedio de piezas colocadas y el número exacto de piezas ubicadas en su casilla correcta. Tarea de bloques de Corsi (Corsi Block-Tapping Task): Evaluación computarizada para medir la memoria de trabajo visoespacial. Los participantes observaron en pantalla nueve cubos que cambiaban de color en una secuencia determinada. Debían reproducir la secuencia en el mismo orden ( forward ) para medir el almacenamiento almacenamiento primario, o en orden inverso ( backward ) para evaluar la manipulación activa de información en la memoria de trabajo. La longitud de la secuencia aumentaba progresivamente según los aciertos. Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin (Wisconsin Card Sorting Test - WCST): Implementado mediante la plataforma PsyToolkit , midió las funciones ejecutivas, especialmente la flexibilidad cognitiva y la capacidad de inhibición. El evaluado debía clasificar cartas virtuales según color, forma o número sin conocer la regla inicial, recibiendo retroalimentación de "correcto" o "incorrecto"; la regla cambiaba automáticamente cada 10 aciertos consecutivos, cuantificando los errores de perseveración. Torre de Hanói (Tower of Hanoi): Tarea clásica computarizada de planificación secuencial y resolución de problemas (búsqueda profunda). Consistió en trasladar tres discos desde un poste inicial hasta un poste meta utilizando el menor número de movimientos posibles, respetando dos reglas: mover un disco a la vez y no colocar jamás un disco grande sobre uno más pequeño. Se registraron los tiempos de resolución y la cantidad total de movimientos. Prueba de Rotación Mental (Mental Rotation Task): Test visoespacial de 10 ensayos donde se presentaba una figura geométrica tridimensional modelo y dos opciones de comparación. El participante debía identificar lo más rápido posible cuál opción correspondía a la figura modelo girada en el espacio. Análisis de datos El análisis estadístico se llevó a cabo con rigurosidad. Tras comprobar que la distribución de varias variables no era normal, se empleó estadística no paramétrica. Para comparar la precisión en la reconstrucción de posiciones reales versus aleatorias dentro del mismo grupo, los científicos aplicaron la prueba de rangos con signo de Wilcoxon. Posteriormente, evaluaron las asociaciones mediante el coeficiente de correlación de Spearmanentre la puntuación Elo, el desempeño en las posiciones de ajedrez y las puntuaciones de las pruebas cognitivas generales (Corsi, WCST, Torre de Hanói y Rotación Mental). Para identificar la variable con mayor capacidad para predecir la fuerza de juego, construyeron un modelo de regresión lineal múltiple. Finalmente, ejecutaron un análisis de mediación formal para determinar si la memoria de trabajo influía de forma indirecta en la puntuación Elo a través del reconocimiento de patrones. RESULTADOS Los resultados aportaron información detallada e interesante sobre la relación entre la memoria visual, el reconocimiento de patrones y el nivel de juego: 1. Los principiantes recordaron mejor las posiciones reales Los participantes reconstruyeron correctamente una mediana de 4,70 piezas en las posiciones reales, frente a 3,65 en las posiciones aleatorias. Esta diferencia estadísticamente significativa indica que incluso los jugadores con una experiencia relativamente limitada (6 a 24 meses) pueden beneficiarse de la estructura lógica de una posición ajedrecistica. El resultado es compatible con la teoría de los bloques de información: las piezas no se recuerdan únicamente como elementos aislados, sino por las relaciones que mantienen entre sí en chunks . 2. El reconocimiento de patrones se relacionó con el nivel de juego Los investigadores encontraron una correlación positiva y significativa entre la precisión al reconstruir posiciones reales y la puntuación Elo de los participantes. También encontraron una correlación positiva con la reconstrucción de posicione aleatorias. Esto sugiere que la capacidad de recordar posiciones visuales guarda relación con el nivel de juego, aunque las posiciones reales aportan información especialmente relevante. 3. La memoria de trabajo también mostró una relación con el rendimiento Entre las pruebas cognitivas generales, la memoria de trabajo visoespacial evaluada mediante la prueba de Corsi en orden inverso ( backward ) presentó una correlación positiva significativa con el nivel de juego). La relación fue menor que la observada para la reconstrucción de posiciones reales. 4. El reconocimiento de posiciones reales fue el mejor predictor estadístico El análisis de regresión indicó que la precisión al reconstruir posiciones reales era la variable que mejor permitía predecir la puntuación de juego dentro del modelo utilizado, explicando aproximadamente el 35 % de la variación observada entre los participantes . Sin embargo, este resultado no significa que el reconocimiento de patrones sea responsable, por sí solo, de una proporción determinada de la fuerza ajedrecística; se trata de una relación estadística, no de una demostración de causalidad. Por último, el análisis de mediación no encontró evidencia de que la memoria de trabajo influiera indirectamente en el nivel de juego a través del reconocimiento de patrones. En novatos, ambos procesos parecen operar de forma independiente. CONCLUSIONES El estudio ofrece evidencia de que el reconocimiento de patrones está relacionado con el rendimiento ajedrecístico incluso entre jugadores principiantes. Aunque todavía no cuentan con la experiencia de los maestros, estos jugadores parecen beneficiarse de reconocer configuraciones significativas de piezas, lo que les permite recordar mejor las posiciones reales que las distribuciones aleatorias. La investigación también encontró una relación entre la memoria de trabajo y el nivel de juego. No obstante, los resultados no permiten afirmar que todas las capacidades cognitivas evaluadas tengan la misma importancia ni que algunas carezcan de valor para el aprendizaje. Una de las principales aportaciones del trabajo es mostrar que las habilidades relacionadas con el reconocimiento de patrones ya son relevantes durante las primeras etapas de la formación ajedrecística. DISCUSIÓN Estos resultados se relacionan con investigaciones anteriores sobre la memoria y la experiencia en ajedrez. La teoria de los bloques de información de Chase y Simon (1973) sostiene que los jugadores experimentados pueden organizar las posiciones en configuraciones significativas, en lugar de recordar cada pieza de manera independiente. El nuevo estudio aporta evidencia compatible con esta explicación en jugadores con una experiencia limitada, demostrando que este efecto no es exclusivo de los grandes maestros. También es importante distinguir entre las pruebas cognitivas utilizadas y las habilidades específicas del ajedrez. Por ejemplo, una prueba general de planificación como la Torre de Hanói no equivale necesariamente al cálculo de variantes durante una partida. Por ello, que una capacidad no muestre una relación estadísticamente significativa con el nivel de juego no significa que sea irrelevante para jugar mejor. Además, el diseño transversal de la investigación permite observar relaciones entre variables en un momento determinado, pero no establecer qué proceso causa el otro. Para comprender cómo se desarrollan estas habilidades, serán necesarios estudios que sigan a los mismos jugadores durante periodos más prolongados. OPINIONES PERSONALES Desde hace un tiempo, vengo publicando artículos con un propósito muy claro: acercar la ciencia a la comunidad ajedrecística. Muchos de los estudios más valiosos sobre ajedrez están escritos en lenguaje técnico, en otros idiomas, publicados en revistas indexadas y con acceso restringido. Eso hace que la mayoría de nosotros, jugadores, entrenadores, directivos, padres de familia, no tengamos contacto directo con esos avances. Y sin embargo, son investigaciones que pueden ayudarnos a entender mejor cómo pensamos, cómo aprendemos y cómo podemos entrenar de forma más efectiva. Por eso creo que es fundamental que como comunidad nos mantengamos al día con lo que la ciencia está descubriendo sobre nuestro juego milenario. No solo para consumir ese conocimiento, sino también para atrevernos a producirlo. El ajedrez no es solo arte y competencia, también es ciencia. Y si queremos que nuestro deporte crezca, necesitamos participar activamente en su estudio, desde nuestras propias realidades y contextos. Desde la perspectiva de la enseñanza del ajedrez y la metodología del entrenamiento deportivo, considero que este estudio aporta argumentos muy interesantes para reflexionar sobre cómo aprenden los principiantes. La relación observada entre el reconocimiento de patrones y el nivel de juego, explicando por sí sola un 35 % de la variación en el rendimiento Elo, respalda la importancia pedagógica de familiarizar a los alumnos con posiciones típicas, motivos tácticos y configuraciones habituales de piezas. En la práctica diaria del entrenamiento, esto podría traducirse en ejercicios para identificar amenazas, reconocer piezas indefensas, comprender estructuras de peones y recordar posiciones características. Estas actividades de alfabetización visual pueden complementar de forma muy eficiente el cálculo de variantes y otros componentes tradicionales del entrenamiento. Sin embargo, desde el rigor analítico, sería prematuro concluir que los entrenadores deben abandonar los ejercicios de cálculo o dar prioridad absoluta al reconocimiento visual. El estudio no comparó distintos métodos de entrenamiento ni demostró que una metodología concreta produzca mejores resultados que otra. Por mi parte, en la actualidad si estoy haciendo mucho enfasis en el trabajo de patrones estratégicos priyomes principalmente con deportistas de niveles intermedios y avanzados. Los explico, y muestro varios ejemplos de partidas en las cuales se repiten estas posiciones o maniobras, además de datos de los jugadores y partidas (Fechas, biografia, curiosidades). buscando que los depotistas tengan una bue base de datos en su memoria, que les permita mejorar su intuición y creatividad a la hora de evaluar posiciones. Finalmente, considero que una de las principales limitaciones del trabajo es el tamaño reducido de la muestra, integrada por 51 jugadores, y su naturaleza transversal. Aunque los resultados ofrecen información científica muy valiosa, se hace imprescindible impulsar investigaciones longitudinales con muestras más amplias para hacer un seguimiento de su progreso durante varios años. En definitiva, el estudio contribuye a comprender mejor los procesos cognitivos relacionados con el aprendizaje del ajedrez. Sus resultados sugieren que reconocer configuraciones significativas de piezas es una habilidad importante desde las primeras etapas, pero todavía queda mucho por investigar sobre cómo se desarrolla esta capacidad y cómo puede aprovecharse para mejorar la enseñanza y el entrenamiento.   Si deseas obtener más detalles sobre el estudio  Computers and chess masters:  Cognitive foundations of chess performance in novice players, puedes consultar  Aquí

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