David contra Goliat en el tablero: El secreto psicológico detrás de las primeras rondas
19 de septiembre de 2026 · Jhon Sebastián Hernández Montes · Psicología
¿Qué pasa en las primeras rondas de los torneos de ajedrez a nivel psicológico? ¿Hay un virus de batacazos en las primeras rondas? Se podría decir que, normalmente en los torneos de ajedrez, hay “sorpresas” en los resultados entre jugadores que, en el papel por experiencia, nivel deportivo y conocimientos en el orden de las probabilidades, deberían ser bajas para el jugador de menor impacto. Sin embargo, pasan los torneos, cualesquiera que sean, y siguen proliferando los resultados “poco probables o pensados”.

¿ Qué pasa en las primeras rondas de los torneos de ajedrez a nivel psicológico? ¿Hay un virus de batacazos en las primeras rondas? Se podría decir que, normalmente en los torneos de ajedrez, hay “sorpresas” en los resultados entre jugadores que, en el papel por experiencia, nivel deportivo y conocimientos en el orden de las probabilidades, deberían ser bajas para el jugador de menor impacto. Sin embargo, pasan los torneos, cualesquiera que sean, y siguen proliferando los resultados “poco probables o pensados”. Y esto podría ser explicado desde diversos puntos de vista, aunque el más usual sigue siendo el técnico, que incluso deja entrever argumentaciones claras sobre diferencias de nivel, aperturas, medio juego, experticia en finales, etc. También podría ser que haya variables externas físicas que influyen en los resultados, pero sería complejo pensar que siempre se presenta en todo el mundo la misma coincidencia. Por ende, es fundamental encontrar un punto medio o el vaso medio lleno que permita ilustrar al lector y a todos, en resumidas cuentas, sobre qué es eso que genera o acompaña las sorpresas deportivas en las dos o tres primeras rondas de los torneos de ajedrez, como pasa actualmente en la 46.ª Olimpiada de Ajedrez de la FIDE (Samarcanda, Uzbekistán, 2026), donde se visualiza un sinnúmero de resultados adversos para los equipos más fuertes en el papel, comparados con los equipos de menos impacto y de historias triunfalistas. Es importante aclarar: triunfos en el escenario deportivo de alto rendimiento ajedrecístico, y no como discriminación. Se podrían mencionar bastantes variables de incidencia, pero quedaría la siguiente pregunta: ¿es suficiente para explicar dicho acontecimiento que deja a más de un espectador o jugador perplejo con el resultado? Inclusive, se está volviendo natural llegar a un torneo de ajedrez y preocuparse de antemano por las primeras rondas. De parte de entrenadores, red de apoyo e internamente, surgen pensamientos tales como: “No te vayas a descuidar ni desconcentrar en las dos primeras rondas”, “ojo con este jugador que no tiene Elo”, “en la primera ronda llegan todos motivados y no tienen nada que perder”, entre otros. Igualmente, se presenta un comentario que es abismal y que tiene gran impacto en la disposición psíquica de los ajedrecistas al iniciar una competencia, el cual es: “debemos asegurar los primeros puntos”. Pero siguen siendo ejemplos y no plantean un punto medio que pueda explicar las sorpresas en las primeras rondas. Y es que las explicaciones coloquiales o formales no llegan a satisfacer a los implicados de manera directa o indirecta; llámese espectador, entrenador, familias, jugador, etc. En este artículo se brinda una aproximación a ese punto medio que quizás el mundo del ajedrez conoce, pero no tiene el suficiente peso consistente para ser tenido en cuenta como variable de impacto a gran escala. Y esa variable es la mentalidad o componente psicológico, comprendido como aquella disposición desde los pensamientos positivos para intentar ganarle a un rival de mayor experiencia, puntuación o título. Claro está, puede ser aplicable a cualquier deporte, aunque estadísticamente las probabilidades sean pocas. Esto suele acontecer en los torneos de ajedrez por todo el mundo, en unos más que en otros. Y se podrían pensar distintas explicaciones desde la superficialidad del juego, con comentarios tales como: “eso fue suerte de principiante”, “me descuidé y simplemente me equivoqué”, “no podía perder contra tal rival, se supone que entreno demasiado”. Sin embargo, es importante darle visibilidad a este tema de la psicología aplicada al ajedrez para instruir a los lectores sobre lo que pasa a nivel mental en estas primeras rondas de los torneos. Para ello, se permite hacer referencia al psicólogo soviético Nikolai Krogius, autor del clásico libro Psicología en ajedrez . El autor plantea un término interesante que se vuelve imperioso y se instala en la mente de la mayoría de jugadores, en especial de aquellos que creen ser “más fuertes o imbatibles porque los números los respaldan”. El término es condescendencia psicológica o subestimación del rival . Es decir, “el favorito” entra a la primera ronda esperando una partida “fácil” debido a la gran brecha de Elo, lo que constituye un serio pensamiento conectado con la disposición de cómo se sienta y que se le vuelve un imperativo cognitivo. Esto reduce su nivel de alerta cognitiva y lo conlleva a un tipo de bloqueo por inercia: su mente se resiste a aceptar que está en peligro real en medio de la partida, lo que le impide recalcular la posición con la seriedad necesaria hasta que ya es demasiado tarde y no se permite una restauración cognitiva del aquí y el ahora. Por otro lado, Emanuel Lasker, Campeón del Mundo durante 27 años y pionero de la psicología en el tablero, sostiene que, en las primeras rondas de un torneo, se instala en los jugadores “favoritos” la ausencia del perfil psicológico . En las primeras rondas, los jugadores fuertes suelen enfrentarse a jugadores jóvenes de los que no poseen registros ni perfiles psicológicos. Por ende, es como si estuvieran frente a lo desconocido. “El favorito” no sabe a qué se enfrenta, mientras que el rival de menor puntuación no tiene nada que perder y puede jugar de forma totalmente desinhibida. También se instala otro fenómeno particular que acontece en las primeras rondas de los torneos. El Gran Maestro y filósofo Jonathan Rowson, en su aclamado libro Los siete pecados capitales del ajedrez , ilustra sobre “el pecado de la prisa y el ego”. Un ejemplo particular es cuando los jugadores fuertes quieren ganar rápido y sin prisas para “ahorrar energías” para las siguientes rondas, lo que conlleva a que el cerebro se enamore de la primera línea de ataque percibida y omita la profilaxis, ignorando por completo los recursos defensivos y las ideas del oponente. Por último, desde la psicología del deporte moderna, diversos estudios sobre el rendimiento y la motivación (como los enfoques sobre metas de logro aplicados por psicólogos deportivos como Gerald Hertel) explican la brecha de activación psicofisiológica que se genera en las primeras rondas de los torneos: El Favorito (Baja activación / Ansiedad de mantenimiento): Empieza el torneo sin el ritmo competitivo óptimo y viendo la partida como una obligación imperante donde solo arriesga perder reputación o puntos de Elo. Además, está lo que se llama habitualmente como “la presión”, que afectaría su imagen frente a los demás, y esto tiene grandes repercusiones a nivel interno. Aunque esto no debe ser usado como justificación para intentar explicar el motivo de la “sorpresa” de la que se ha hablado durante todo este artículo; más bien, debe ser aplicado como forma de comprensión frente a lo que le acontece al ser sentipensante que son los mismos jugadores de ajedrez, llámese gran maestro, maestro internacional, maestro fide, aficionado, o cualquiera que sea la categoría o calificativo que se utilice formalmente. El Rival de Menor Elo (Alta activación / Motivación de aproximación): Jugar contra un titán en la primera mesa o ronda es su “partida del año” y constituye un logro emocional alto. Su nivel de adrenalina y enfoque es máximo, como si estuviera triplicando su convicción y estado mental. Al no tener la presión del resultado, experimenta lo que en psicología cognitiva se llama “estado de flujo” ( Flow ), rindiendo muy por encima de su fuerza promedio. A esto coloquialmente se le ha denominado “inspiración o ilustración ajedrecística”. Concluyendo este artículo, que tiene como intención darle una idea al lector de qué sucede en las primeras rondas del torneo desde una perspectiva de psicología aplicada al ajedrez —y como ejemplo reciente se ilustra en la Olimpiada que se lleva a cabo en Uzbekistán—, me permito establecer cuatro ideas interesantes que pueden sostener los conceptos arriba diseminados. Estos son: Si “los favoritos” no explotan las microventajas que puedan llegar a tener en medio de las partidas de manera técnica, pareciera que hay una tendencia a que los rivales tengan un chance equilibrado de atacarlos e incomodarlos, tal como se menciona en el tema de la inercia. Tomar riesgos en medio de la partida es la mayor fortaleza psicológica de los rivales de menor Elo. El despojo de la posición de favorito le permite un estado de flujo que eleva su rendimiento; en otras palabras, sin etiquetas psicológicas, fluye el nivel. Esto, acompañado de una confianza en sí mismo. A nivel psicológico, la mentalidad es la clave para avanzar, fortalecer el carácter y su disposición frente al tablero, desde la postura corporal hasta la toma de decisiones. Los jugadores compensan la falta de teoría a profundidad y nivel de Elo con valentía para ir al “cuello” de los maestros, metafóricamente hablando. Por ende, sobre la base de estas cuatro ideas interesantes que pueden ser trabajadas por los entrenadores, red de apoyo y deportistas en su entrenamiento y durante la competencia, se hace imperante identificar y cerrar este artículo con la siguiente afirmación: para los maestros o jugadores fuertes, no se trata de romantizar la derrota, pero sí de extraer la mayor ventaja posible de la misma a nivel psíquico. Y, para el jugador que da “la sorpresa”, saber que tiene a su disposición su mayor escudo para defenderse y contraatacar. Ustedes son los gigantes dormidos. ALGUNOS EJEMPLOS EN LA OLIMPIADA ACTUAL En las siguientes partidas se aprecia cómo jugadores con menor Elo consiguieron puntos completos o lograron tablas frente a rivales con una calificación significativamente superior.
Referencias bibliográficas Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The psychology of optimal experience . Harper & Row. (Aportación conceptual utilizada en el texto sobre el “Estado de Flujo” / Flow). Hertel, G. (2002). Motivation losses: Formulating and testing a general model. En D. M. Messick & R. M. Kramer (Eds.), The psychology of leadership: New directions and perspectives (pp. 143–168). Lawrence Erlbaum Associates. (Referencia relativa a los estudios sobre motivación, metas de logro y brecha de activación en psicología del rendimiento deportivo y social). Krogius, N. V. (1976). Psychology in chess . R.H.M. Press. (Obra clásica citada en el texto donde aborda la condescendencia psicológica, los bloqueos por inercia y la subestimación del rival). Lasker, E. (1925). Lasker's manual of chess . David McKay Company. (Texto fundamental de Lasker donde profundiza en la lucha psicológica entre oponentes y la ausencia del perfil psicológico del rival). Rowson, J. (2000). The seven deadly chess sins . Gambit Publications. (Publicación traducida al español como “Los siete pecados capitales del ajedrez”, de donde proviene la argumentación sobre el pecado de la prisa, el ego y la omisión profiláctica).