EL AJEDRECISTA QUE SE INMORTALIZÓ FRENTE A CAPABLANCA Y VIVIÓ 99 AÑOS
3 de septiembre de 2026 · FM Faiber Lotero · Historia
Aquella tarde, un joven de 23 años formado en la aspereza de los cafés europeos se atrevió a desafiar la lógica posicional del legendario José Raúl Capablanca, ejecutando una entrega de dama tan devastadora como estéticamente perfecta que dejó sin aliento al mundo del juego ciencia. El autor de semejante proeza fue Andor Arnoldovich Lilienthal, un hombre cuya existencia no solo quedó marcada por ese chispazo de gloria inmortal, sino también por una trayectoria fascinante que lo convirtió en el puente viviente entre las grandes leyendas del siglo XX.

El 1 de enero de 1935, en el emblemático Torneo de Hastings, la historia del ajedrez atestiguó un instante de luz pura, un rayo de genialidad inesperado que paralizó el tiempo sobre el tablero. Aquella tarde, un joven de 23 años formado en la aspereza de los cafés europeos se atrevió a desafiar la lógica posicional del legendario José Raúl Capablanca, ejecutando una entrega de dama tan devastadora como estéticamente perfecta que dejó sin aliento al mundo del juego ciencia. El autor de semejante proeza fue Andor Arnoldovich Lilienthal, un hombre cuya existencia no solo quedó marcada por ese chispazo de gloria inmortal, sino también por una trayectoria fascinante que lo convirtió en el puente viviente entre las grandes leyendas del siglo XX. Nacido en Moscú el 5 de mayo de 1911 en el seno de una familia judía de origen húngaro, Lilienthal experimentó la dureza de la Europa de entreguerras desde muy temprano. Tras el divorcio de sus padres en 1913, regresó a Budapest con su madre en medio de una profunda precariedad económica. La escasez de recursos lo obligó a abandonar la escuela a los 14 años para trabajar como aprendiz de sastre, pero fue en las mesas de los cafés de ajedrez donde descubrió su verdadera vocación y un medio directo para subsistir.
Su formación no provino de manuales ni de un estudio teórico riguroso, sino de la práctica constante en partidas rápidas por apuestas. A finales de la década de 1920 viajó a Viena y posteriormente a París, donde se convirtió en un habitual del célebre Café de la Régence. En la capital francesa su notable velocidad de cálculo llamó la atención de Alexander Alekhine, con quien disputó una sesión informal de cuatro partidas rápidas en la que Lilienthal sorprendió al vencer en las tres primeras y ceder únicamente en la última. Aquel histórico triunfo de 1935 frente a Capablanca en Hastings ocurrió en la quinta ronda del certamen. Conduciendo las piezas blancas en una variante de la Apertura Nimzoindia, Lilienthal castigó el leve retraso en el desarrollo de las negras mediante un impecable sacrificio táctico de dama con la jugada 19.exf6!! . La maniobra destruyó por completo la estructura defensiva del gigante cubano y forzó su rendición en tan solo 26 jugadas.
La partida recorrió el mundo y se convirtió en su carta de presentación universal. Décadas después, en septiembre de 1992, durante el encuentro de regreso entre Bobby Fischer y Boris Spassky en Sveti Stefan, Fischer divisó a Lilienthal en la sala de prensa, interrumpió el protocolo para abrazarlo y le mencionó de memoria la jugada decisiva e5xf6. Durante la estancia de Fischer en Budapest a finales de los años noventa, Lilienthal y su esposa Ditta se convirtieron en sus allegados más cercanos, compartiendo frecuentes jornadas de análisis en su residencia.
Más allá de ese triunfo histórico, el rendimiento de Lilienthal en la élite fue sobresaliente. Representó a Hungría en las Olimpiadas de Ajedrez de Folkestone 1933, Varsovia 1935 y Estocolmo 1937, obteniendo medallas tanto individuales como por equipos. A finales de los años treinta se estableció en la Unión Soviética y en 1940 se proclamó co-campeón del exigente Campeonato Soviético junto a Igor Bondarevsky, superando en la tabla de posiciones a figuras de la talla de Mikhail Botvinnik, Vasily Smyslov y Paul Keres. En 1950 la FIDE le otorgó el título de Gran Maestro Internacional como parte de la lista inaugural de 27 jugadores distinguidos. Al retirarse de la alta competición en la década de 1950, volcó su experiencia al trabajo de entrenador, desempeñando un papel fundamental en la preparación de Vasily Smyslov para los encuentros del campeonato del mundo en los que este destronó a Botvinnik. Además dejó su huella en la teoría de las aperturas, gracias a la aguda 11.g3 en la variante Botvinnik de la defensa semi-eslava la cual lleva su nombre.
Lilienthal posee además el récord de haber enfrentado en partidas oficiales a diez campeones del mundo, Emanuel Lasker, José Raúl Capablanca, Alexander Alekhine, Max Euwe, Mikhail Botvinnik, Vasily Smyslov, Mikhail Tal, Tigran Petrosian, Boris Spassky y Bobby Fischer. Se consolidó como uno de los Grandes Maestros más longevos en la historia del juego ciencia, un registro en el que solo es superado por el soviético Yuri Averbakh, quien en 2022 se convirtió en el único Gran Maestro en llegar a los 100 años de edad.
En 1976 regresó a vivir a Budapest, donde permaneció activo analizando partidas y compartiendo su conocimiento con jóvenes talentos de la federación húngara. Lilienthal falleció en la capital húngara el 8 de mayo de 2010 a los 99 años, dejando un legado fundamentado en la intuición táctica y la longevidad deportiva Junto a Yuri Averbaj quién vivió 100 años son los Grandes Maestros más longevos de la historia.