EL DÍA QUE ALEKHINE JUGÓ EN BOGOTÁ
8 de septiembre de 2026 · FM Faiber Lotero · Historia
En los meses previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial y a la celebración de la VIII Olimpiada de Ajedrez de Buenos Aires, las cordilleras colombianas atestiguaron un hito histórico inolvidable. El Campeón Mundial Alexander Alekhine, figura máxima del ajedrez orbital, emprendió una travesía marítima hacia Colombia tras disputar un torneo de entrenamiento en Caracas y ofrecer una exhibición a la ciega en Ciudad de Panamá. El 19 de marzo de 1939 desembarcó junto a su esposa Grace en el puerto de Buenaventura a bordo de un vapor que surcó el Pacífico. Al día siguiente, 20 de marzo, la pareja inició el ascenso hacia los Andes para afincarse brevemente en Bogotá.

En los meses previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial y a la celebración de la VIII Olimpiada de Ajedrez en Buenos Aires, las cordilleras colombianas atestiguaron un hito histórico inolvidable. El 17 de marzo de 1939, el Campeón Mundial Alexander Alekhine desembarcó en el puerto de Buenaventura a bordo de un vapor de la Grace Line procedente de Cristóbal, tras haber disputado un torneo de entrenamiento en Caracas y ofrecer exhibiciones a la ciega en Panamá. Acompañado por su esposa Grace y por el ajedrecista cubano Molano Campuzano, quien ejercía como corresponsal del diario capitalino La Razón, el legendario monarca ruso declaró que su travesía respondía a fines turísticos y que el ajedrez ocupaba un lugar secundario en su agenda. Tras excusarse con los entusiastas locales debido a un cansancio extremo que le impidió atenderlos en su hotel, se hospedo en el puerto e inició al día siguiente una vertiginosa travesía terrestre por Cali, Armenia e Ibagué, culminando su ascenso andino el lunes 20 de marzo con su esperada llegada a Bogotá.
La visita fue posible gracias a las intensas gestiones de Boris Eliacheff, agregado comercial de la legación de Francia en Bogotá y destacado diplomático. La iniciativa contó con el respaldo del doctor Carlos Lleras Restrepo, entonces ministro de Hacienda y alto funcionario de la administración del presidente Eduardo Santos, quien fue un apasionado impulsor del evento antes de ser presidente de la República de Colombia. Por sus servicios y la serie de exhibiciones programadas en la capital, al monarca ruso se le pactó un honorario de mil dólares de la época, una suma de enorme peso financiero que equivale a unos 22.800 dólares actuales (aproximadamente 90 millones de pesos colombianos). A su vez, la logística operativa contó con el apoyo de la Asociación Nacional de Ajedrez, entidad oficiosa fundada en 1938 que más adelante se transformaría en ACODA y posteriormente en FECODAZ. Dirigida en aquel entonces por Santiago Escallón, Camilo Restrepo y Alfonso Villegas, esta organización ya había ayudado al Comité Olímpico Colombiano a organizar el campeonato nacional de 1938 ganado por Miguel Cuéllar para seleccionar a los representantes de los Juegos Bolivarianos. En 1939 la entidad colaboró activamente en la gestión técnica de las exhibiciones, con Escallón y Fernando Caro coordinando los requerimientos del campeón moscovita en la capital.
A su llegada a Bogotá el genio moscovita se hospedó en la residencia del señor Eliacheff en el barrio La Magdalena, lugar donde dejó atónitos a sus anfitriones al demostrar su legendaria memoria fotográfica y prodigiosa retentiva. Pocos momentos después de arribar a la capital, mientras Eliacheff analizaba en un tablero los pormenores de una posición, Alekhine se acercó por la espalda y con una rápida ojeada exclamó: «La posición que usted estudia, amigo Eliacheff, se refiere a una partida jugada en 1910 entre Lasker y Schlechter». Transcurridos diecinueve años y habiendo disputado millares de partidas en el ínterin, el campeón mundial no había borrado de su mente los detalles más minuciosos de aquel encuentro histórico. En esa misma residencia, entre charlas informales, buen vino y partidas con aficionados locales como Santiago Escallón y Fernando Caro Tanco, Alekhine elogió a los jóvenes talentos de su época: Reuben Fine, Paul Keres, Mikhail Botvinnik y Samuel Reshevsky, destacó al argentino Carlos Guimard y calificó sus duelos contra Capablanca en 1927 y Euwe en 1937 como los más complejos de su trayectoria. Asimismo recibió la visita de don Otto de Greiff (tio del Maestro Internacional Boris de Greiff, uno de los más grades personajes de la historia del ajedrez colombiano), quien acudió con un ejemplar en alemán del libro sobre el Torneo de Nueva York 1927 escrito por el propio campeón; gratamente sorprendido por el fluido dominio del idioma y el rigor técnico de De Greiff, Alekhine lo nombró su asistente oficial para las exhibiciones.
La primera gran prueba ocurrió la noche del 21 de marzo de 1939 en el foyer del Teatro Colón de Bogotá. A las nueve y media de la noche el maestro inició el juego portando un sencillo traje azul oscuro, siendo presentado con brevísimas palabras por Boris Eliacheff ante los competidores y un numeroso grupo de aficionados. En el lugar adecuado con 38 tableros de diversa índole (registrado también por la crónica popular frente a 40 tableros), donde cada participante llevó el suyo propio ofreciendo un aspecto pintoresco, Alekhine enfrentó una maratónica sesión simultánea contra los más destacados jugadores locales. Entre sus rivales figuraban personalidades consagradas del ajedrez colombiano como Luis Augusto Sánchez, flamante Campeón Bolivariano tras su medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Bogotá en 1938, Alfonso Herrera, destacado maestro y organizador que venía de integrar la delegación nacional en dicha justa continental, y Miguel Cuéllar Gacharná, un joven talento que ya despuntaba como una de las mentes más brillantes de la capital y que años más tarde conquistaría múltiples títulos nacionales y el grado de Maestro Internacional.
Entre los rivales que integraron la lista oficial figuraban nombres de la talla del Doctor Santiago Escallón, Señor Boris Eliacheff, Señor Luis A. Sánchez, Señor Jaime Holguín, Doctor Alfonso Villegas Restrepo, Señor Fernando Caro Tanco, Doctor Carlos de Narváez, Señor Juan Núñez, Señor Alfonso Herrera, Señor Antonio María Osorio, Doctor Luciano Estrada, Señor Carlos Cubides, Doctor Juan Medina, Señor Indalecio Liévano, Señor Roland Preuss, Doctor Roberto Posada, Doctor Alberto Riaño Cualla, Señor Alfonso Caro Pardo, Capitán Carlos A. León, Señor Julio G. Bravo, Señor José Luis Pardo Umaña, Señor Jorge Infante, Señor Antonio Bonell, Señor Felipe Munilla, Señor Boris Traub, Doctor Ernesto Calvo Durán, Doctor Pedro Carreño Mallarino, Señor Federico Arango, Señor J. Cuéllar G., Señor Ernesto López, Señor Ernesto Angulo, Señora Erika Klein, Señor Víctor Heredia (campeón de la Zona del Canal), Señor Boris Sokoloff, Señor Hernando Lleras Franco, Señor Jorge Bravo y el Señor J. Lleras Franco.
La jornada en el Colón fue una auténtica batalla técnica que se prolongó por más de seis horas y media de juego corrido hasta la madrugada. El monarca avanzaba con asombrosa rapidez por los pasillos sin pronunciar palabra, bebiendo sorbos de café tinto en un extremo del salón mientras los competidores quemaban pestañas entre cigarrillos. Al filo de la medianoche cayó la primera víctima cuando Alekhine venció a la Sra. Erika Klein a la jugada 24. A las 12:30 p.m. quedó eliminado el Campeón Bolivariano Luis Augusto Sánchez en la jugada 25, tras anunciarle el maestro el mate en cinco movimientos. Pese al apabullante avance del ruso, la resistencia bogotana cosechó valiosas tablas: el tolimense Jorge Bravo, quien fuera, junto con su hermano Julio bravo, uno de los más destacados ajedrecístas Colombians de la primera mitad del siglo XX, logró empatar en la jugada 38 cerca de la una de la mañana, mientras que el Dr. Santiago Escallón en consulta con el ministro Carlos Lleras Restrepo selló las tablas en la jugada 54.
Respecto a las únicas dos derrotas que sufrió el monarca ecuménico en esa maratónica noche del 21 de marzo, ambas quedaron inmortalizadas en los anales del ajedrez colombiano. La primera fue obra de Anita Caro de Tanco, una de las ajedrecistas más destacadas del país en aquella época y hermana de Fernando Caro Tanco. En su enfrentamiento contra Alekhine, demostró una sólida precisión en la Apertura, neutralizando muy bien un peligroso Gambito Evans, para rematar castigando una serie de imprecisiones del maestro a la jugada 33 con la asesoría táctica en el tablero de Fernando Caro y Alfonso Caro Pardo. La segunda derrota de la velada la sufrió ante Antonio Bonell, un experimentado jugador local de estilo tenaz que aprovechó un exceso de confianza del campeón, quien después de tener el dominio durante toda la partida, cometió una serie de errores que lo llevaron a una sorpresiva derrota a la jugada 70 pasadas las cuatro de la mañana.
El 23 de marzo de 1939 se realizó la segunda exhibición en el foyer del Teatro Colón, consistente en un enfrentamiento a la ciega sobre 8 tableros contra 16 jugadores agrupados en parejas. Con la asistencia de Otto de Greiff en la lectura de jugadas, el soberano demostró su capacidad de cálculo al ganar 7 partidas y ceder una sola derrota. Esta única victoria sobre el campeón a la ciega la consiguió la dupla integrada en consulta por Fernando Caro Tanco y José Luis Pardo Umaña. Caro Tanco y Pardo Umaña, dos de las figuras intelectuales y ajedrecísticas más respetadas del Bogotá de los años treinta, lograron plantear una sólida defensa con piezas negras en una Apertura Española, y después de aguantar una serie de ataques y aprovechando un garrafal descuido del ruso en la jugada 27, sacrificaron el alfil en g2 forzando su inmediato abandono. En esta misma demostración derrotó a Alfonso Villegas Restrepo, fundador del diario El Tiempo.