El día que Alonso Zapata venció a su gran amigo Anand

21 de septiembre de 2026 · FM Faiber Lotero · Historia

La historia nos ubica en el Torneo de Ajedrez de Biel de 1988, específicamente en el Grupo B. Aquel certamen de invitación reunió un cuadro heterogéneo de nombres consagrados y talentos emergentes, donde compartieron casillas figuras como el Gran Maestro indio Viswanathan Anand, El Gran Maestro Alonso Zapata, la sueca Pia Cramling, la mítica excampeona mundial georgiana Nona Gaprindashvili entre otros destacados maestros. En ese ecosistema de alta exigencia, la solidez latinoamericana de Alonso Zapata terminó imponiéndose hasta coronarse como flamante campeón del torneo.

El día que Alonso Zapata venció a su gran amigo Anand

La historia nos ubica en el Torneo de Ajedrez de Biel de 1988, específicamente en el Grupo B. Aquel certamen de invitación reunió un cuadro heterogéneo de nombres consagrados y talentos emergentes, donde compartieron casillas figuras como el Gran Maestro indio Viswanathan Anand, El Gran Maestro Alonso Zapata, la sueca Pia Cramling, la mítica excampeona mundial georgiana Nona Gaprindashvili entre otros destacados maestros. En ese ecosistema de alta exigencia, la solidez de Alonso Zapata terminó imponiéndose hasta coronarse como flamante campeón del torneo.

Durante las semanas de competencia en Suiza, Zapata compartía habitación en un apacible hotel cercano a la sala con su colega y amigo, el Gran Maestro cubano Amador Rodríguez. A ese refugio de preparación se sumó con naturalidad un muchacho de dieciocho años que ya deslumbraba por su velocidad de cálculo: Viswanathan Anand. Todos los días, sin falta, Vishy llegaba a la puerta de los latinoamericanos y la golpeaba con un estruendo característico que retumbaba en el pasillo. Alonso ni siquiera necesitaba mirar por el ojo de la cerradura, pues la fuerza de los nudillos revelaba de inmediato la presencia del futuro monarca universal. Allí compartían el desayuno, almorzaban en la misma mesa y se encerraban durante horas a analizar variantes teóricas con la pasión desinteresada de quienes respiran ajedrez.

En aquellas jornadas de estudio frente al tablero de la habitación, el joven indio mostraba una intuición desbordante pero también una prisa que rozaba la temeridad. Cuando Anand proponía una idea acelerada durante las comprobaciones, Zapata detenía el análisis con serenidad y le refutaba la posición con una muletilla entrañable: "Papá, te hace esta" . Con la nobleza que siempre lo hacaracterizado, Vishy adoptó el modismo y comenzó a dirigirse al Gran Maestro colombiano, con su acento pausado y un respeto reverencial, llamándolo únicamente "Papá" . El vínculo se estrechó de tal forma que la camaradería se convirtió en el rasgo distintivo de su estancia en Biel.

La jornada en que el emparejamiento determinó que debían medirse sobre la mesa principal, el Gran Maestro cubano Amador Rodríguez presagió una pausa en la rutina. En tono jocoso, Amador le comentó entre risas a Zapata: " Alonso, este maestro hoy no viene porque juega contigo" . La predicción resultó fallida. A la misma hora de siempre, los golpes estruendosos retumbaron en la madera. A Anand no le importaba la rivalidad del calendario; entró a la habitación, compartieron los análisis del día y Zapata no reservó ningún secreto estratégico, priorizando la hermandad de estudio por encima de la espculación deportiva. Llegada la hora de la ronda, caminaron juntos hacia el Palacio de Congresos. El recinto contaba con dos accesos: la puerta de gala, reservada para las figuras del evento principal, y la entrada lateral, destinada al público y a los competidores de los torneos abiertos. Anand solía disfrutar mezclándose con los aficionados e ingresando por la puerta común, pero aquella tarde Zapata lo convenció de atravesar juntos la entrada VIP. La ironía del destino quiso que la contienda durara menos de lo que tomó el trayecto hasta el salón. decadas después, el colombiano evocaría la escena en una entrevista con el argentino Federico Madeo, y con su característico humor fino resumiría: «Más nos demoramos entrando que saliendo» . Las piezas blancas de Zapata abrieron con 1.e4 e5 2.Cf3 Cf6 3.Cxe5 d6 4.Cf3 Cxe4, adentrándose en los senderos de la Defensa Petrov. Frente a la variante 5.Cc3, Anand ejecutó sin vacilar la fatídica 5...Af5??. Fue un pestañeo definitivo. Zapata no requirió meditaciones profundas y asestó la limpia 6.De2!, clavando fatalmente al caballo de e4 contra el rey negro. Ante la amenaza irrefutable 7.Cd5! tras la defensa 6...De7, que provocaba la pérdida neta de material el indio comprendió la magnitud de la falla, detuvo el reloj y se rindió en apenas seis movimientos.

La causa de semejante descuido no residió en un cálculo defectuoso sobre la mesa, sino en un error de la letra impresa. La posición con 5...Af5 había sido publicada y recomendada por la redacción en las páginas del prestigioso Informador Ajedrecístico (Chess Informant) número 44, en la página 118, dentro de los análisis de la partida 373 correspondiente al duelo Kindermann–Forintos disputado en Berlín en 1987. Allí, incrustada, se hacía referenci a la partida entre Tony Miles y Larry Christiansen en San Francisco ese mismo año, la cual concluyó en tablas. El ejemplar la destacó con la letra N, señal de novedad teórica. Anand, fiel a su rigurosa disciplina diaria, había hojeado esta fuente, la principal referencia de la época,  y confió en ella, pues gozaba del respaldo de la élite. La memorizó sin someterla al filtro de su propio análisis, quedando almacenada de manera automática en su memoria.

Tras la rápida capitulación, la actitud de Zapata honró la grandeza del maestro. Le sugirió con afecto al joven indio que moderara la prisa en los primeros compases de la apertura y salieron juntos a comer helado por las calles de Biel. Más tarde se encerraron a disputar una sesión de partidas rápidas amistosas donde Anand se impuso rotundamente, recuperando el ánimo. Al día siguiente, Vishy regresó a la habitación del hotel con el ejemplar del Informador bajo el brazo para mostrarle a su amigo el origen de la recomendación teórica, demostrando una madurez intachable. Alonso Zapata cerraría aquel torneo en lo más alto de la tabla, sellando una de las actuaciones más brillantes de su carrera.

El afecto nacido en aquel hotel suizoresistió las décadas y el ascenso de Anand a la cima del ajedrez mundial. Años más tarde, durante la disputa de una Copa del Mundo de la FIDE, Viswanathan Anand caminaba por los pasillos del salón junto a su esposa Aruna cuando divisó a lo lejos al Gran Maestro colombiano. El quíntuple Campeón del Mundo se aproximó con una sonrisa amplia, lo abrazó con calidez y lo saludó ante la mirada de su cónyuge con el mismo apelativo de su juventud: "¡Hola, Papá!" , procediendo a relatarle a Aruna la historia de Biel y el origen de una amistad que nació al pie del tablero y perduró para siempre.

La investigación y redacción de este artículo comenzó hace ya varias semanas. No lo había publicado porque sentía que le faltaba la cereza del pastel . Y hoy, al abrir mi WhatsApp, me encontré con que Oscar Consuegra, mi amigo y compañero en la afición por la historia del ajedrez colombiano, quien se encuentra en Uzbekistán y además sabía de este proyecto, había hallado, con honores, esa cereza y me la había enviado: una foto de "hoy" del más reciente encuentro entre estos dos grandes amigos del tablero.

Temas: Ajedrez · Anand · Zapata · Biel · 1988