EL TREN DE LA VICTORIA
5 de octubre de 2026 · Nolberto "Paco" Carvajal · Entrenamiento
Hay que estudiar. Hay que entrenar. Hay que hacer tareas. Hay que analizar las partidas. Hay que trabajar los errores. Hay que aceptar las derrotas. Hay que volver a intentarlo.

Hay algo que últimamente me preocupa como entrenador y que creo que vale la pena reflexionar. Muchos quieren subirse al tren de la victoria, pero muy pocos están dispuestos a caminar hasta la estación. En el deporte, y especialmente en el ajedrez, la victoria no aparece de la nada. Hay que estudiar. Hay que entrenar. Hay que hacer tareas. Hay que analizar las partidas. Hay que trabajar los errores. Hay que aceptar las derrotas. Hay que volver a intentarlo. Y sí… a veces hay que perder muchas veces contra el mismo jugador antes de encontrar la manera de vencerlo. Pero ahí está precisamente el aprendizaje. Una derrota no significa que el ajedrez no sea para ti. Significa que tienes algo que aprender. Lo preocupante es cuando un deportista pierde un torneo y dice: "Esto no es lo mío." Pierde una partida y abandona. Le ponen una tarea y no la hace. Le exigen disciplina y se incomoda. No entrena durante semanas, llega a una competencia y espera ganar. Entonces viene la frustración. Y aquí aparece una de las grandes ironías del deporte: Queremos los resultados de un proceso que no estamos dispuestos a vivir. Queremos ganar el torneo, pero no queremos entrenar. Queremos derrotar al jugador que siempre nos gana, pero no queremos estudiar por qué perdemos contra él. Queremos representar al club, al municipio, al departamento o al país, pero no siempre queremos asumir la responsabilidad y la disciplina que exige llegar hasta allí. Queremos subirnos al tren cuando ya está llegando a la estación… pero no queremos caminar para llegar hasta ella. La victoria no es un tren al que te subes por casualidad. Es el resultado de muchas horas que nadie ve. De las tareas que hiciste cuando nadie te estaba mirando. De las partidas que analizaste después de perder. De las veces que quisiste abandonar y decidiste continuar. De los torneos donde te fue mal y, en lugar de tirar la toalla, regresaste a entrenar. Porque en el ajedrez, como en la vida: el talento puede abrir una puerta, pero la disciplina es la que te mantiene caminando. Y quiero decirles algo especialmente a los jóvenes deportistas: No tengan miedo de perder. Tengan miedo de dejar de aprender. No tengan miedo de enfrentarse a jugadores mejores. Tengan miedo de conformarse. No tengan miedo de que alguien los derrote. Pregúntense: ¿Qué tengo que hacer para que la próxima vez sea diferente? El objetivo no es ganar siempre. El objetivo es convertirte en un jugador que cada vez esté más preparado para ganar. Porque antes de llegar la victoria, llega el proceso. Antes de la medalla, están los entrenamientos. Antes del reconocimiento, están los sacrificios. Y antes de estar arriba del podio, muchas veces hay que aprender a levantarse del suelo. No tires la toalla por una derrota. Quizás esa derrota no sea el final de tu camino. Quizás sea exactamente la partida que necesitabas perder para convertirte en el jugador que algún día quieres ser. Muchos quieren montarse en el tren de la victoria. Muy pocos quieren vivir el proceso que lleva hasta él. Y ahí está la diferencia. DISCIPLINA. CONSTANCIA. OBEDIENCIA. TRABAJO. PACIENCIA. Porque en el ajedrez no existen atajos hacia la cima. El resultado es la consecuencia del proceso.