INTELIGENCIA ARTIFICIAL: EL AMIGO INHUMANO DE TUKMAKOV

17 de octubre de 2026 · Sammy Zamora Cristancho · Entrenamiento

La profesión de ajedrecista nace del diletantismo y las realidades del entorno social del siglo pasado, cuando los campeones y héroes, alcanzaron gran repercusión en la antigua URSS. Surge luego la proyección total de Botvinnik; el perfeccionamiento generacional del método, personificado por Polugaievsky; la era del enfrentamiento total de Fischer y el cambio de hegemonía; y finalmente, los despiadados enfrentamientos de Karpov con Korchnoi y su némesis Kasparov. Estos últimos, demandaron estabilidad psicológica y un nuevo estatus en la preparación de cada una de las fases del juego con la aparición de la era informática. Los métodos implementados, determinarían el curso que confirmaría la forma correcta en vigor: la novedad en la apertura, la sutileza en el medio juego y el final estimado, bajo la lupa de la imprescindibilidad de la profunda exactitud. A la postre, la obligatoriedad de consulta de las máquinas terminó imponiéndose, aunque su efecto tiene luces y sombras. La intrusión alivió el trabajo y facilitó la labor de consulta, haciendo más asequible la información y la evaluación, pero la influencia de las máquinas, con su preponderante y poderoso devenir táctico, solapó gradualmente la compresión de las bellas normas básicas formuladas durante la primera mitad del siglo anterior a su aparición.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: EL AMIGO INHUMANO DE TUKMAKOV

Dos corrientes contemporáneas y cuatro enfoques, del entrenamiento con máquinas Parte I <<El arte desafía a la tecnología y la tecnología inspira al arte…>> John Lasseter El 21 de abril de 2014, cuando en la segunda ronda del primer Memorial Gashimov obtuvo su segunda victoria consecutiva, Sven Magnus Øen Carlsen situaría sin precedentes, el baluarte en un inalcanzable 2889.2 del escalafón mundial. Semejante estandarte matizado de cuadros blancos y negros, ya había sido erigido siete años antes, por los motores de análisis mono núcleo más fuertes de entonces, entre los cuales se recuerdan con mayor afecto a Fritz 6 ®, Hiarcs 12 ®, Junior ®, Shredder ®, Hydra ® y el falaz Rybka ®; aunque simbólicamente, Deep Fritz® ya había puesto en el año 2006, el último clavo en el ataúd de la humanidad al derrotar al vigente campeón mundial Vladimir Kramnik. A partir de entonces, el parlamento de programas que han izado con puño de hierro el mismo bastión, cada vez más y más alto, cuenta actualmente con ciento cuarenta y un integrantes más, según las listas de la CCRL, aunque otras clasificaciones que matriculan las organizaciones de testeo CEGT, SSDF, CSS, CSVN, WBEC y TCEC difieren. No es casualidad que el 21 de abril corresponda en el Martirologio Romano, a San Anselmo de Canterbury, cuya actitud se resume en la expresión " credo, ut intelligam ", que significa que la razón sola no tiene autonomía ni capacidad para alcanzar la verdad por sí misma. Sometiendo la apostasía “ creo para entender ” del santo, al ajedrez, a una comprensión del juego queda entonces situado en una relación de estricta dependencia con respecto a la fe ciega en las valoraciones de las máquinas. La profesión de ajedrecista nace del diletantismo y las realidades del entorno social del siglo pasado, cuando los campeones y héroes, alcanzaron gran repercusión en la antigua URSS. Surge luego la proyección total de Botvinnik; el perfeccionamiento generacional del método, personificado por Polugaievsky; la era del enfrentamiento total de Fischer y el cambio de hegemonía; y finalmente, los despiadados enfrentamientos de Karpov con Korchnoi y su némesis Kasparov. Estos últimos, demandaron estabilidad psicológica y un nuevo estatus en la preparación de cada una de las fases del juego con la aparición de la era informática. Los métodos implementados, determinarían el curso que confirmaría la forma correcta en vigor: la novedad en la apertura, la sutileza en el medio juego y el final estimado, bajo la lupa de la imprescindibilidad de la profunda exactitud. A la postre, la obligatoriedad de consulta de las máquinas terminó imponiéndose, aunque su efecto tiene luces y sombras. La intrusión alivió el trabajo y facilitó la labor de consulta, haciendo más asequible la información y la evaluación, pero la influencia de las máquinas, con su preponderante y poderoso devenir táctico, solapó gradualmente la compresión de las bellas normas básicas formuladas durante la primera mitad del siglo anterior a su aparición. En la obra primigenia sobre el tema “ Modern Chess Preparation. Getting ready for your opponent in the information age (2012)” del GM Vladimir Tukmakov, en la que con un toque de ironía se dirige a la Inteligencia Artificial (IA) como el “Amigo Inhumano”, explica como los mejores jugadores usan la computadora para organizar sus victorias, aprender de sus limitaciones, y prevenir sobre “lo desastroso que puede llegar a ser respetar y confiar demasiado en ellos”. Exponiendo con ejemplos reales de grandes jugadores, confisca las particularidades de la preparación con motores de análisis, para alcanzar los objetivos deportivos preestablecidos, en función de contextos ordinarios que finalmente esquematiza. Ocho años después, el Gran Mentor Tukmakov lanza “ Modern chess formula. The powerful impact of the engines (2020) ”, en el que necesariamente es conducido irremediablemente a la reevaluación de los “viejos axiomas y valoraciones del 2012”, al percibir la modificación del pensamiento metodológico y brindando una conclusión sorprendente. El GM Matthew Sadler, que junto a Natasha Regan en “ Game Changer: AlphaZero's Groundbreaking Chess Strategies and the Promise of AI (2017) ” ya habían procurado comprender la profundidad y amplitud de la búsqueda del gran cerebro de silicio, revelando su historia, motivación, técnicas y proceso de pensamiento, publicaron “ The silicon road to chess improvement (2021) ”, donde brinda un compendio de lecciones sobre el juego posicional, comparte conocimientos para analizar y mejorar el juego propio, usando motores de manera más efectiva, por medio de un conjunto de herramientas muy potentes exponiendo una categorización práctica. Por último, en “ The AI revolution in chess (2022) ”, el MF Joshua Doknjas con un enfoque más moderno trata el asombroso impacto que la IA ha tenido en el ajedrez contemporáneo, desde que la nueva generación de motores basados en redes neuronales, creados en el 2018, se usan para evaluar posiciones. La dicotomía entre las dos corrientes, es decir, la poética narrativa, la investigación junto al método de análisis concienzudo coadyuvado por el descubrimiento a veces cooperativo, y su contraparte, personalizado por un asesor contundentemente pleno, fungido como Amigo Inhumano, prepara la pregunta ¿cuál es el enfoque de entrenamiento apropiado que mejor corresponde a la cooperación de los motores de análisis?  Penetrar en las implicaciones de la pregunta requiere remontarse a algunos hechos reveladores de la evolución de las máquinas, sobre hitos representativos en la evolución de los finales de juego y la fuerza ajedrecística. Richard Bellman diseñó en 1965 un algoritmo llamado ajedrez retrospectivo, en el cual se analizaba desde una posición final dada, hacía atrás. Técnica de ingeniería inversa que ya databa de la segunda guerra mundial. En 1970 Thomas Ströhlein publicó su trabajo sobre finales contundentes, con tres piezas, que luego Ken Thompson extendería hasta cinco piezas. A finales de los ochentas se construyeron tablas de finales operables de cuatro piezas, en los noventas, las de cinco piezas, en el 2006, el análisis de los finales de seis piezas, y no fue sino hasta el 2013, que las bases de datos de siete piezas se lograron completar, para solo conseguir exhibirlas casi ocho años después. En general, son nombradas según cómo y dónde se generen, recibiendo diferentes nombres: Nalimov, Syzygy, Lomonosov, etc. La constante aparición de estas EGTB ( End Game Table Bases ), son la razón por la cual, varios teóricos y escritores tuvieron que revisar y reescribir sus publicaciones, pues muchas de las valoraciones históricas, que se presumían contundentes, fueron cambiando drásticamente. Es el caso del prolífico autor y entrenador Mark Dvoretsky que, por ejemplo, lanzó una segunda edición de su manual de finales en el 2006, a la que siguieron otras tres revisiones (2008, 2011, 2014) antes de su fallecimiento en el 2016.

Se estima que la fuerza de juego de estos motores de análisis se incrementa cada año en función no solamente de la capacidad de procesamiento que permite cálculos más profundos en menor tiempo, sino de la mejora continua de las técnicas de programación que consisten en adelantos en los procesos de elección de las líneas y la evaluación de las posiciones. Se pudo constatar anteriormente que, a pesar de no haberse completado las tablas de finales, pero contando con la construcción de árboles de aperturas con millones de ramificaciones y mejores líneas de código, los motores ya habían superado en el 2006 el mejor guarismo humano del 2014 que, no obstante, sigue reinando. Estos hechos fueron los que supusieron los mayores cambios sustanciales en el ajedrez, y desviaron la preparación en cooperación con las computadoras, en primera instancia, hacía un mayor énfasis en las aperturas, y en segunda instancia, hacía la inclusión de nuevas ideas en el medio juego que habían pasado inadvertidas, en vista que los finales ya habían sido rigurosamente, sistemáticamente y prácticamente sentenciados. Teniendo en mente estos acontecimientos, se expondrán brevemente cuatro acercamientos del entrenamiento en colaboración con las máquinas, basados en las publicaciones pertinentes correspondientes. Se puede inferir que no tienen más de diez años de haber sido divulgados, por lo que estos postrimeros métodos de preparación, han tenido que ser acomodados a una ciencia también emergente, lo que ha ocasionado que surjan dos vertientes muy marcadas en el trabajo con los amigos inhumanos.

Antes de entrar en materia, es legítimo indicar que no hay nadie mejor para departir sobre la profesionalización del ajedrecista, que Tukmakov: su autobiografía coescrita “ Profession Chessplayer. Grandmaster at work (2012) ”, con prólogo de Sosonko, no solo pasa revista a la época dorada de la ESA, sino que desvela los tormentos de sus protagonistas para lograr este reconocimiento, en los que se narra el acercamiento a las máquinas. Desde la creación en 1998 del Comité de Entrenadores, que pasaría a ser en el 2009 la Comisión de Entrenadores, la Federación Internacional ha licenciado solamente a 232 formadores como FIDE Senior Trainers , máxime galardón otorgado a los más consabidos en el asunto. El tres veces campeón de Ucrania, Tukmakov obtuvo este honor en el 2004, en reconocimiento a toda una vida de servicio al ajedrez y el entrenamiento, el cual, para él, comenzó con nueve medallas de oro para la URSS en el Campeonato Mundial de Equipos Estudiantiles de 1966 a 1972. Es por este palmarés, que se hace casi obligatorio comenzar por su gran obra.

Primer enfoque: Tukmakov (2012). En esta ocasión, Tukmakov se vale con la autoridad de su testimonio, del sub método cronológico, que completa con la síntesis hermenéutica de lo particular a lo general (inductivo) empleando sus comentarios de partidas magistrales. Con interesantes puntos de vista, aduce que la índole de la preparación de la apertura con motores de análisis depende del tipo de partida, de las características del torneo, de la psicología del oponente, de los aspectos deportivos y, especialmente, del tiempo de preparación con el que se cuente. En casos en los cuales los oponentes se conocen con antelación, como encuentros, eliminatorias directas, cerrados, torneos por equipos e incluso, olimpiadas, la prerrogativa es elegir la variante que sea psicológicamente correcta y que permita estimar exactamente el desarrollo de la partida. El autor recoge las siguientes características, y expone claros ejemplos de la práctica magistral para cada ítem {} :

- Demanda ser dirigido por operadores capacitados, competentes en investigación ajedrecística e informática {01}. - Debe considerarse siempre que: a.     La sorpresa solo asegura la base para desarrollar la iniciativa {02}. b.     Todo análisis por impecable y profundo que sea, acaba en algún momento {03}. c.     Los esfuerzos desafortunadamente se limitan a no olvidar y no confundir las variantes pulidas por los equipos {04}. d.     Tienen mejor resultado cuando existe armonía entre la riqueza de ideas del jugador y la meticulosidad de su comprobación {05}. -  Tendencia al surgimiento de posiciones agudas en las que cualquier error es determinante para alguno de los jugadores {06}. -  Precisa un impecable retrato psicológico del oponente que envuelve un trabajo concreto con la máquina, distinguiendo los siguientes aspectos: a.     El jugador que prepara la novedad corre el riesgo de reducir el sentido de peligro {07}. b.     Posiciones irracionales complejas constituyen obstáculos para algunos oponentes {08}. c.     El jugador que causa una sorpresa: -        Al principio de la partida tiene la ventaja durante la actividad de su análisis y en el tiempo de reflexión {09}. -        Suele prepararse solo para la victoria, con frecuencia se relaja y acaba siendo víctima del oponente que se concentra hasta el límite y resiste con toda su fuerza {10}. d.     El oponente que cae en la novedad -        Está más dispuesto a resolver problemas más complejos, pues no sabe en qué momento acaba la variante, se vuelve más resiliente. -        Si logra sobrevivir suele cambiar abruptamente el equilibrio de poder. -        Si le provoca inseguridad y pánico, comúnmente, suele generarle algún error. -  Se presentan diferentes tipos de preparación: a.     Confrontar los diferentes enfoques en la preparación de la apertura en los encuentros entre teóricos e investigadores {11}. b.     Hacer una preparación general de la apertura y variantes muy utilizadas: -        Castigo a la falta de variedad en la estrategia del encuentro del oponente. -        Con aperturas muy conocidas {12}. -        Dejar de lado las primeras líneas del ordenador durante el análisis de posiciones de apertura {13}. -        Un análisis profundo y concreto de todas las ramificaciones {14}. c.     Someter las novedades a prueba minuciosa y exhaustiva. Tiene la ventaja de revivir variantes olvidadas {15}. d.  Retirar las variantes agudísimas forzadas que hace poco dominaban la vanguardia teórica al haber sido completamente agotadas. e.  Buscar nuevos recursos completamente inesperados en aperturas que parecían tranquilas y poco apasionantes {16}. f.    Estimular nuevas investigaciones en base a las preguntas no formuladas {17}. g.  Conservar los hallazgos de preparación previa a la competición, para eventos futuros. En casos donde la preparación tiene lugar en competiciones, justo antes de la partida, cuando el tiempo apremia y es difícil imaginar el trabajo analítico, se debe administrar los recursos. La tarea real se limita a obtener la posición más confortable para uno mismo y menos agradable para el adversario. Se caracteriza porque:

-  Es de carácter concreto, y además de considerar la individualidad, preferencias de apertura y juego del rival, también la situación y objetivos deportivos inmediatos en el torneo. -  Encontrar cualquier pequeño problema o idea en la apertura ya es un logro. - Sí el valor objetivo de una novedad no es tan alto, el factor sorpresa es más importante que la calidad. -  Centrarse en situaciones menos evidentes, dejando de lado las primeras líneas del ordenador durante el análisis de posiciones de apertura. -  Puede resultar un factor decisivo sostener la tensión en el tablero, porque un oponente que cae en la preparación y logra defenderse, gasta muchas fuerzas y emoción {18}. El preámbulo al segundo enfoque de Tukmakov, “ Coaching the chess stars (2019) ”, brinda al lector la oportunidad de presenciar de cerca sus experiencias como capitán (Ucrania 2004 y 2010, SOCCAR 2012 y 2014, Azerbaiyán 2011 y Holanda 2013) y entrenador de varios deportistas estelares (Geller, Tseshkovsky, Dvoretsky, Korchnoi, Karpov, Giri, Anand y So). Concluye que, aunque el dominio del computador es “omniscente e infalible” y su mando es incuestionable, la presencia de un entrenador incluso al más alto nivel no puede ser subestimada. Si la “computadora sin emociones” tiene el puesto del elemento estrictamente ajedrecístico, recae sobre el preparador tratar con “la misteriosa e incognoscible personalidad de los jugadores”. Segundo enfoque: Tukmakov (2020). El Gran Mentor se perfecciona desde formas preparatorias informales hasta procedimientos contundentes prototipo. En “ Modern chess formula. The powerful impact of the engines (2020) ” manifiesta un gran defecto del ajedrez actual: La posibilidad de saber la valoración de cualquier posición, sin advertir efectivamente los matices que lo originaron. Dado que solo analizando las partidas magistrales se pueden reconocer patrones y tendencias, y que este incorrecto uso de la máquina puede volverse en contra de un jugador, Tukmakov pule el método descrito en el primer enfoque, lo reclasifica en casi ochocientas páginas y describe en 119 juegos exclusivos de ajedrecistas de talla internacional en las que opina, concluye y predice con cierto aspecto objetivo. Divide el contenido en tres secciones: Aperturas (46 partidas), Medio juegos (61 partidas) y Errores (14 partidas). Los criterios son los mismos que los presentados en el primer enfoque, y se conduce también por un método inductivo, en los que se prioriza la preparación de la apertura, pero se presenta un aparte para el medio juego, cuando el jugador que es sorprendido logra sobrevivir, y una tercera parte, correspondiente a los errores más comunes que la preparación con motores puede conllevar, producto del elemento humano. Estos capítulos a su vez, se subdividen como se describe a continuación.

El mayor descubrimiento que hace Tukmakov es la presencia de dos corrientes de entrenamiento, que se remontan desde los duelos de Karpov y Kasparov. En ese entonces, el retador era uno de los líderes mundiales en el arte de la preparación de aperturas, que junto a su equipo de trabajo abordaba cada partida de una manera totalmente ideal, cuya condición era no perder, y cuyos análisis exhaustivos debían ir hasta un final sin cabida a vacíos. Este enfoque, que tenía como premisa proponer o jugar las ideas de apertura más inesperadas y agudas, respaldadas por un examen profundo, permitió a Kasparov convertirse en Campeón del Mundo y mantenerse por años, encontrando en Anand su auténtico sucesor y, en Caruana, el legítimo heredero. Se requería un gran nivel de preparación para enfrentarse a este “cóctel de talento, agresividad y brillante apertura”. En la reencarnación de Karpov, al otro extremo se encuentra Magnus Carlsen, quien considera que puede imponerse a cualquier jugador en cualquier posición igual, franqueando la etapa de preparación de aperturas de forma expedita y enfocándose en el juego autónomo. Jugadores en boga como Giri, pertenecen al centro del espectro, pues sigue impasible la solución de problemas con la máquina y, a la vez, opta por sortear el más mínimo riesgo, así este contemplado en los análisis artificiales de la desalmada máquina. Epílogo a la Primera Parte Las características diferenciales del paradigma de las tecnologías de la información (informática) podrán ser aprovechadas siempre que se empleen con un criterio pedagógico adecuado. Sin embargo, mirando desde la orilla de otros rasgos específicos de los recursos que ofrece esta nueva forma de automatización, lo que suministra mayor capacidad de acción respecto a otros conocimientos de sistematización anteriores, que le confiere gran potencial educativo y transformador es que, no se trata solo de una herramienta a usar sino un proceso a desarrollar (Castells, 1997 en Pérez, 2005), de forma que sean todos los implicados en la preparación y en el entrenamiento, quienes tomen control. En los dos enfoques de Tukmakov, visiblemente se nota el esfuerzo por exponer las transformaciones colosales que produjo en el ajedrez la llegada de los “monstruos de silicio” y su influencia en el arte de la preparación desde hace más de treinta años. También es manifiesto el esmero por explicar minuciosamente estos procesos que fue desarrollando y puliendo empíricamente con los jugadores bajo su amparo. En esta primera parte del artículo, se hace énfasis en la pasión por el trabajo tradicional para mejorar en el juego, y la forma apropiada de cooperar con el aspecto más significativo que ofrecen las máquinas: la omnisciencia ajedrecística. Se dio un brochazo de dos de los cuatro enfoques de entrenamiento tradicionales, el segundo como un perfeccionamiento del primero, el cual, a pesar de no tener más de diez años, ya se considera clásico, pues la orientación metodológica de preparación con motores de análisis, debe ir de la mano con los avances informáticos y psicológicos respectivos. Tukmakov además, da cuenta del surgimiento de un nuevo paradigma de entrenamiento, después de exponer su segundo enfoque (2020), en el que desvela dos corrientes de trabajo heredadas de los enfrentamientos sin cuartel, de otrora, de las dos Ks. Tales posturas de entrenamiento, tienen una disputa más de contenido que de forma. Ambas aprovechan la tecnología, buscan la supremacía deportiva, y aspiran al perfeccionamiento, pero se distinguen en el acercamiento que hacen de su uso, brindando un aura de suspenso que sirve como antesala a los dos enfoques faltantes que serán presentados en la segunda parte del artículo, los cuales componen perspectivas más concisas y definidas de trabajo, debido a la aparición de otra tecnología innovadora, cuyo dominio parece natural para los jugadores más jóvenes que siguen emergiendo. Queda al lector la tarea de investigar y ahondar en los procedimientos trazados, y si gusta, detectar los integrantes de cada corriente, como ejercicio de comparación para los procesos de aprendizaje. Los entrenadores podrán al final decantarse por la dirección que mejor se adapte a la voluntad y estilo de sus jugadores, o la que considere, mejor se acomoda a cada una de sus necesidades. Por otro lado, queda definir un constructo. En un aparte Tukmakov escribe, respecto a la definición del entrenamiento de ajedrez en alianza con los computadores “…a hora el arte ha pasado discretamente a la sombra, y el juego es mucho más deporte y ciencia. La improvisación y la fantasía van perdiendo cada vez más terreno en favor de las investigaciones minuciosas ”. El epígrafe de este artículo, frase del director de cine John Lasseter, trataba de anticipar para el lector, los hechos narrados. Desde que los computadores asaltaron el mundo del ajedrez, esa discusión pareciera haber terminado, pues fueron los aspectos competitivos los que se impusieron. Pero la cita es un juego de palabras, que va más allá, y sus premisas se dirigen hacía una dirección más atractiva: El arte al final es el que, sin importar el medio, inspira al arte, o como los amantes de la lógica idempotente lo entenderían, el ajedrez es el que inspira al ajedrez, por medio de la tecnología. Resulta ser un muy afortunado constructo para los aficionados, porque implica un continuo crecimiento del juego. Esta construcción evidencia que la “tecnología educativa” involucrada recientemente en el aprendizaje y entrenamiento del ajedrez, sigue una corriente cognoscitivista, pues conceptualiza al jugador como un agente que almacena, interpreta, construye su propio conocimiento y, su propia realidad (Savery y Duffy, 1996 en Santos, 2000). Podría añadirse que algo de realidad, pues no se podrá aspirar a jugar nunca como una máquina. Significa un cambio tan profundo en el proceso de entrenamiento, que podría ser la evidencia del cambio de paradigma que Tukmakov pronosticó, sin proponérselo. Esta posición combina preocupaciones internas y externas del jugador, que combinadas resumen una posición constructivista, pues el aprendizaje sucede como resultado de un estímulo cognitivo interno generado socialmente. Obviamente, en la interacción con la máquina, hay inevitablemente un proceso mental muy íntimo que requiere una lectura crítica, mucho análisis, retrospección y apoyo en la información compilada por siglos. Tukmakov recalca que entre los componentes que un jugador debe tener para el juego, que llama “la fórmula secreta”, sobresalen la memoria, el talento, el carácter, la aptitud para el trabajo y la salud. Sin embargo, es la motivación para trabajar lo que marca la diferencia. El método que ya estaba amacizado por factores como la preparación metódica, el análisis de partidas, los volúmenes de información, la investigación de aperturas, la preparación física y psicológica que cambiaron el estatus del juego en la era pre informática, cedió espacio a la fuerza bruta. Entonces, si antes de la aparición de los motores basados en redes neuronales, era necesario que el ajedrecista encontrara un equilibrio para no perder el componente que más lo atrae hacía el juego, la pasión por el ajedrez, ahora se hace imprescindible. Aunque la fe ciega en las valoraciones de las máquinas prevalezca, es el amor por el juego el que inspira a que el destino de una partida de ajedrez siga en manos de sus entusiastas. Artículo publicado en la revista Peón Ladino de la Federación Colombiana de Ajedrez, en septiembre de 2023  

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