Procesar la presión juntos: Guía práctica de gestión emocional y psicología aplicadas al ajedrez por equipos
7 de octubre de 2026 · Jhon Sebastián Hernández Montes · Psicología
¿Cómo se sentirá el equipo y qué dirán de mí si pierdo mi partida? En ajedrez, el lente investigativo y reflexivo se ha situado históricamente en comprender lo que sucede a nivel individual con el ajedrecista: desde el estrés, la ansiedad, las estrategias de afrontamiento y la resiliencia, hasta la disposición en el tablero, entre muchas otras variables de impacto. Sin embargo, se habla poco sobre la relación y la gestión emocional en los equipos, aun comprendiendo que en el ajedrez existe una sólida dinámica de torneos grupales, tales como la Olimpiada Mundial de Ajedrez (recién jugada en Samarcanda, Uzbekistán 2026), los juegos nacionales por equipos, departamentales, universitarios y locales.

¿Cómo se sentirá el equipo y qué dirán de mí si pierdo mi partida? En ajedrez, el lente investigativo y reflexivo se ha situado históricamente en comprender lo que sucede a nivel individual con el ajedrecista: desde el estrés, la ansiedad, las estrategias de afrontamiento y la resiliencia, hasta la disposición en el tablero, entre muchas otras variables de impacto. Sin embargo, se habla poco sobre la relación y la gestión emocional en los equipos, aun comprendiendo que en el ajedrez existe una sólida dinámica de torneos grupales, tales como la Olimpiada Mundial de Ajedrez (recién jugada en Samarcanda, Uzbekistán 2026), los juegos nacionales por equipos, departamentales, universitarios y locales. Socialmente, el ajedrez se ha visualizado desde la individualidad o como el encuentro entre dos personas sobre el tablero. No obstante, el escenario psicológico también se vuelca sobre las dinámicas mentales y emocionales que se presentan en el entramado de los equipos. Es decir, qué sucede a nivel cognitivo con los jugadores que conforman el grupo, cómo es la cohesión emocional y técnica en su interior, y qué características psíquicas se presentan en relación con la disposición corporal y los resultados de los demás tableros. Incluso cabe preguntarse cuál es el rol del capitán en la gestión del equipo, ya que no solo están los jugadores: el capitán tiene una incidencia directa sobre la dinámica emocional del grupo y se involucra a través de conceptos fundamentales como la disciplina táctica. La psicología aplicada al ajedrez enfocada en equipos requiere integrar la psicología del deporte individual con la psicología social de grupos, con la intención de crear un sistema estructurado que permita vislumbrar las características del fenómeno de los equipos y la incidencia individual de cada uno de sus miembros. Por ende, es fundamental desplegar un marco teórico a la altura de esta temática para brindar al lector una perspectiva integral desde lo experiencial y lo disciplinar. No obstante, cuando se revisa la literatura sobre el trabajo en equipo aplicado al ajedrez, se encuentra un cúmulo de información reducido que debe ser analizado con cautela para no caer en afirmaciones abstractas. En este escrito se referencian algunos apartados teóricos y autores que han contribuido de manera significativa a describir este fenómeno a través de conceptos como el contagio emocional , la cohesión de equipo y la transferencia de presión . El concepto de contagio emocional fue formulado originalmente por Hatfield, Cacioppo y Rapson (1993) y aplicado al deporte por Totterdell (2000). Estos autores postulaban que el contagio emocional es la tendencia a imitar y sincronizar automáticamente las expresiones emocionales (lenguaje no verbal), posturas y estados de ánimo de los compañeros de equipo. A nivel psicológico, cuando se compite por equipos, especialmente en ajedrez los integrantes se identifican de manera inconsciente y procuran volverse un “todo” integral. Para ser más explícitos, se permite el siguiente ejemplo: ver a un compañero en el Tablero 1 agitar la cabeza, levantarse bruscamente o mostrar signos de pánico ante un momento crítico o táctico libera cortisol en los compañeros contiguos. A este fenómeno común en los torneos por equipos, los autores lo denominan “efecto dominó”, el cual consiste en una alteración de la gestión del riesgo de todo el grupo: si un compañero cae en una posición perdida, los demas tienden instintivamente a arriesgar más de la cuenta (sobrecompensación) o a entrar en un estado de parálisis defensiva. Sin embargo, esta explicación conlleva un trasfondo psicológico complejo: aunque el grupo se identifique como una unidad, esto choca cognitivamente con el dilema de las metas individuales versus las metas del equipo. Por ejemplo, esto surge con gran recurrencia en aquellos momentos donde no se dan los resultados colectivos y nace una tendencia a justificar el desempeño de manera interna o externa. Concomitantemente, se genera un conflicto a nivel emocional y mental que debe ser equilibrado y que atañe directamente al concepto de cohesión grupal. Carron, Brawley y Widmeyer (1998) señalaron que, en una partida individual, el jugador gestiona únicamente sus metas personales; en cambio, en un torneo por equipos se genera una tensión cognitiva entre el resultado óptimo del propio tablero y el resultado global del match o encuentro. En el plano experiencial, esto va aún más lejos. A menudo se presenta el dilema de las “tablas” o el empate, un conflicto latente entre los jugadores que deben decidir de manera autónoma en medio de la partida. Un ajedrecista puede tener una posición con ventaja objetiva, pero de alto riesgo táctico o con múltiples momentos críticos. Si su equipo va ganando el match por la mínima, la estrategia colectiva dicta asegurar el empate; sin embargo, aceptar un resultado individual en pro del bien común exige un alto nivel de autorregulación y supresión del ego. Inclusive, el estado de ánimo del deportista dependerá en gran medida de la decisión que tome y de cómo esta influya en el equipo. Una ejemplificación interesante aconteció en la Olimpiada de Uzbekistán 2026, donde Nihal Sarin (jugador de la India) definía el match contra el anfitrión Nodirbek Yakubboev. En dicha partida, por una situación atribuida a la gestión del tiempo, Sarin ejecutó una jugada apresurada en un momento crítico, lo que desencadenó la derrota de su equipo en un encuentro fundamental. En las transmisiones en vivo se observó cómo sus compañeros realizaban gestos de sorpresa y asombro. Esta situación no premeditada generó una profunda sensación de frustración en el grupo, al punto que Sarin permaneció sentado durante largo tiempo reflexionado sobre lo ocurrido. A esto se le suma la carga social y el miedo al fracaso, el cual no se limita a la pérdida de Elo personal, sino a "fallarle al grupo", lo que incrementa significativamente la ansiedad de rendimiento precompetitiva. Otro fenómeno de alta intensidad en la dinámica psicológica de los equipos es la transferencia de presión . Fine (2015), en su estudio sociopsicológico del ajedrez, aborda cómo las normas sociales dentro de un club, federación, liga o delegación afectan la toma de decisiones individuales. La conducta habitual en los torneos por equipos de levantarse a observar los tableros de los compañeros ilustra esta premisa. Aunque esta acción busca reducir la incertidumbre, frecuentemente introduce sesgos en la valoración posicional: el jugador puede juzgar mal las posiciones ajenas y alterar su propio estilo de juego basándose en evaluaciones erróneas de los otros tableros. Esta variable psicológica juega un papel crucial en el rendimiento competitivo y cobra un impacto aún mayor en integrantes con poca experiencia. Sabiendo qué variables psicológicas operan al interior de los equipos, resulta fundamental no solo detallar el fenómeno, sino estructurar una propuesta práctica para entrenadores, deportistas y redes de apoyo familiar: un protocolo de gestión grupal desde el plano técnico y psicológico dividido en tres fases con sus respectivos subprocesos: Protocolo de Gestión Grupal 1. Antes de la partida: Establecimiento de reglas y disciplina táctico-emocional Desacoplar la identidad personal de la del equipo: El grupo debe comprender que el mejor aporte de un jugador es desplegar su mejor ajedrez en su propio tablero, independientemente de lo que suceda a los lados. Protocolo de comunicación con el capitán: Definir con claridad los momentos y la forma en que un jugador puede consultar al capitán sobre ofertas de tablas (p. ej., el jugador solo consulta si la situación del match exige arriesgar o amarrar el resultado, sin evaluar aspectos tecnicos durante la partida). En caso de que el reglamento permita este tipo de comunicaciones. 2. Durante la partida: Aislamiento visual y filtro del capitán Regla de aislamiento visual interno: Fomentar que, en momentos de alta tensión o cálculo táctico profundo, los jugadores no miren los demás tableros. Ver un gesto de desesperación en el Tablero 3 puede generar un pico de adrenalina perjudicial en el Tablero 2. Anclaje del lenguaje corporal: El capitán y los jugadores que hayan terminado sus partidas deben mantener una postura neutral o confiada dentro de la sala. Las sacudidas de cabeza, los suspiros audibles y los gestos de desaprobación deben prohibirse estrictamente durante el transcurso del match . 3. Después de la partida: Descompresión emocional dirigida hacia la autorregulación Aplicación de la regla de cierre de ronda: Una vez analizada brevemente la partida, la ronda se da por "muerta" emocionalmente. Se realiza una actividad de desconexión grupal (una caminata corta o una cena sin hablar de ajedrez) para romper la rumiación colectiva. Orientaciones para los Actores Para los entrenadores: Ustedes son el ancla emocional del grupo y su filtro principal. Evalúen la toma de decisiones por encima del resultado, gestionen la expectativa del marcador con sobriedad y construyan un entorno donde el error sea una herramienta pedagógica y nunca un estigma. Para los ajedrecistas: Comprendan que la mejor contribución al grupo no es cargar con el peso del marcador global, sino aislar el entorno y gobernar la propia mente en función de su bienestar y el del equipo. La verdadera resiliencia colectiva nace de la capacidad individual de soltar la jugada pasada, neutralizar el efecto dominó del contagio emocional y centrarse exclusivamente en la posición presente. Para los padres de familia y la red de apoyo afectiva: Su rol en el andamiaje del ajedrez por equipos es fundamental como amortiguador del estrés y regulador emocional. La presión que siente un deportista al percibir que puede "fallarle" a su equipo se triplica si siente que también debe validar el esfuerzo familiar. Cuando la ronda termina, el jugador no necesita un segundo análisis táctico en la mesa del almuerzo; necesita recuperar la perspectiva y recordar que el ajedrez es una disciplina que practica, no la totalidad de quien es. En última instancia, el torneo por equipos nos enseña una lección que trasciende los límites del tablero: la fortaleza psicológica no consiste en no sentir presión, sino en aprender a procesarla juntos . REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Carron, A. V., Brawley, L. R., & Widmeyer, W. N. (1998). The measurement of cohesiveness in sport groups . En J. L. Duda (Ed.), Advances in sport and exercise psychology measurement (pp. 213-226). Fitness Information Technology. Fine, G. A. (2015). Minds trained 1: Chess and the social order . En Players and Pawns: How Chess Builds Community and Shapes Young Minds (pp. 45-78). University of Chicago Press. Hatfield, E., Cacioppo, J. T., & Rapson, R. L. (1993). Emotional contagion. Current Directions in Psychological Science , 2(3), 96-99. Lotero, F. (2020). La planificación del capitán olímpico de ajedrez: Memorias de la participación en la Olimpiada Mundial de Ajedrez 2018 . Encuadernación Milán. Totterdell, P. (2000). Catching mood: The occurrence of emotional contagion in teams. Journal of Applied Psychology , 85(6), 848-859.