Psico/ajedrez para Familias: Acompañar la derrota, sostener la victoria y cultivar el bienestar
23 de septiembre de 2026 · Jhon Sebastián Hernández Montes · Psicología
¿Cuál es la función de los padres de familia en el acompañamiento deportivo de su hijo ajedrecista? En el proceso formativo y competitivo de los ajedrecistas existe una red de personas directamente implicadas: el deportista (quien es el protagonista), sus pares o amigos inmersos en el deporte, el entrenador y la red de apoyo familiar. El cúmulo de estos actores constituye un eje fundamental en el aprendizaje y rendimiento del deportista.

¿Cuál es la función de los padres de familia en el acompañamiento deportivo de su hijo ajedrecista? En el proceso formativo y competitivo de los ajedrecistas existe una red de personas directamente implicadas: el deportista (quien es el protagonista), sus pares o amigos inmersos en el deporte, el entrenador y la red de apoyo familiar. El cúmulo de estos actores constituye un eje fundamental en el aprendizaje y rendimiento del deportista. Sin embargo, existen factores psicológicos de alta prioridad que merecen ser analizados para fortalecer dichos procesos. Uno de ellos es la expectativa que siembra el padre o la madre de familia en el ajedrecista. Esto implica una serie de esfuerzos, deseos, creencias, ideales, recursos y exigencias, tanto directas como indirectas, que se proyectan sobre el deportista. Rara vez el padre o la madre buscan presionar a su hijo de manera consciente; no obstante, esta variable permanece latente y no se puede ignorar. De hecho, se convierte en un arma de doble filo: así como puede contribuir a corto plazo al logro de ciertas metas, también puede transformarse en una dificultad emocional insostenible que conduzca al deportista a niveles elevados de frustración o, en el peor de los casos, a la deserción deportiva. Por ende, este artículo tiene como propósito brindar recomendaciones de orden psicológico que permitan a las familias construir una “caja de herramientas” o “guía de acompañamiento” frente a esta variable de alta incidencia en el rendimiento deportivo y en el bienestar emocional de sus hijos. Un caso muy frecuente en las competencias de ajedrez es la denominada “presión por ganar”. En reiteradas ocasiones, este factor es impuesto por entrenadores, por los propios padres o por la autoexigencia del deportista. Habitualmente, se suele abordar esta problemática bajo la falsa creencia de que el tiempo por sí solo resolverá el problema o que se requiere intensificar el entrenamiento técnico por una supuesta falta de conocimientos respecto a otros rivales. No obstante, no hay que olvidar que el ajedrez es una disciplina deportiva que exige una alta capacidad cognitiva estrechamente ligada a sensaciones y emociones. Generar un equilibrio entre ambas dimensiones se convierte en el engranaje funcional que propicia un estado óptimo de rendimiento y bienestar. En el marco de la competición, suelen surgir comentarios parentales como: “¿Cómo es posible que hayas perdido contra ese rival?” , “Tienes más ELO que él, esto no tiene presentación” o “Pareciera que no le estás poniendo interés a la competencia” . Estas afirmaciones hacen eco en la mente del jugador y conllevan serias implicaciones a nivel emocional. Aunque se argumente erróneamente que este tipo de exigencia “forja el carácter”, la evidencia en psicología del deporte demuestra que, cuando se busca salvaguardar la integridad humana y la salud mental, estas expresiones dejan huellas mnémicas negativas que perjudican la autoconfianza. Esta misma realidad la expone el especialista Faiber Lotero (2022) en su artículo Nadie quiere perder , donde visibiliza las situaciones adversas que experimentan los deportistas debido a la presión familiar: “Los deportistas no solo sufren por el maltrato físico o psicológico, ellos también perciben el cambio de actitud de la victoria y la derrota por parte de sus familiares o entrenadores. Después de un tiempo comienzan a relacionar los resultados adversos con el sufrimiento de sus seres queridos, lo que puede ocasionarles un miedo extremo a perder. Afectando gravemente su confianza y motivación”. De forma paralela, Nolberto Carvajal (entrenador y referente del ajedrez colombiano) aborda esta temática en su artículo ¿Cómo deberíamos reaccionar como padres cuando un niño enfrenta una derrota en ajedrez? , reafirmando que un acompañamiento adecuado, asertivo, objetivo y sensible consolida bases emocionales sólidas en el menor. Carvajal ilustra este enfoque mediante una experiencia práctica: “Recuerdo que, en todo el proceso vivido con el deportista Santiago Ávila Pavas desde la edad de 7 años, hoy por hoy Gran Maestro, el apoyo de los padres, Wilson Arturo Ávila Grajales y Malka Yukana Pavas, nunca fue el de reprochar sus derrotas. Recuerdo que, cuando Santiago terminaba sus partidas, apenas salía le decían: "Hola hijo, ¿disfrutaste tu partida?" Cuando les decía que perdió, lo abrazaban, le levantaban el ánimo y preguntaban: "¿Por qué crees que perdiste? ¿Qué te faltó? ¿Qué deberías mejorar?" Pero nunca fue negativo. Por el contrario, siempre estuvo enfocado en lo positivo. Realmente, el apoyo de los padres es fundamental, y también es importante entender cuál es el rol que debe mantener el padre para avanzar en el proceso. Grandes momentos, grandes recuerdos”. Diversos autores en psicología aplicada al ajedrez han teorizado sobre la relevancia de este acompañamiento. Carlos Martínez Piqueras (2017) enfatiza la necesidad de delimitar con claridad los roles dentro del triángulo deportivo ( Deportista – Entrenador – Padres ). Sostiene que la intromisión técnica de los padres genera disonancia cognitiva y eleva la ansiedad de ejecución en niños y adolescentes. Plantea que la familia debe operar como una red de seguridad afectiva y contención emocional , dejando el análisis táctico en manos del entrenador. Esto cobra especial sentido si se considera que, al finalizar una partida, el cerebro del jugador experimenta una elevada activación fisiológica y emocional; si esta no se gestiona adecuadamente, puede desencadenar un rechazo progresivo hacia la competición. Por su parte, la Dra. María Rodrigo Yanguas ( doctora en psicóloga y WGM) destaca que la intervención de los padres durante el torneo debe enfocarse en validar las emociones del deportista. Se deben evitar frases invalidantes como «no pasa nada» o recriminaciones del tipo «¿por qué regalaste esa pieza?» . Asimismo, recomienda postergar cualquier conversación reflexiva hasta que descienda la curva de activación emocional, recordando que el silencio respetuoso es, en ocasiones, la mejor herramienta de autorregulación. En la psicología del desarrollo orientada al alto rendimiento, el Dr. Benjamin Bloom (1985) definió lo que denominó la fase de soporte incondicional . Bloom identificó que los ajedrecistas que alcanzaron la maestría internacional contaron en sus inicios con padres que priorizaron el afecto y el disfrute del juego por encima del rendimiento competitivo. Dichos padres actuaron como facilitadores logísticos y emocionales, creando un entorno seguro que le permitió al deportista asumir riesgos tácticos sin temor al castigo o al rechazo familiar. Finalmente, Fernando Moreno López (2013), especialista en ajedrez educativo y terapéutico, postuló el concepto del ajedrez como espejo del autoconcepto . Moreno explica que la derrota en el tablero suele ser interpretada por el deportista como una amenaza directa a su capacidad intelectual. Si los padres refuerzan esta percepción exigiendo triunfos de forma inflexible, el jugador desarrolla un síndrome de sobreamenaza , el cual se manifiesta mediante bloqueos en el cálculo, impulsividad, evitación del riesgo o miedo a competir. A partir de los marcos teóricos expuestos, se proponen las siguientes directrices o guías psicológicas para los padres de familia durante las competencias: Aplicar la regla de oro: El "Periodo de Descompresión". Al salir de la sala de juego, no aborde al jugador con preguntas técnicas ni inquisitorias sobre el resultado. Permita un margen de 15 a 30 minutos para el descanso físico y la hidratación, facilitando que su sistema nervioso regrese al estado de calma. Sustituir el interrogatorio por contención emocional. Evite cuestionamientos inmediatos como “¿Ganaste o perdiste?” o “¿Por qué cometiste ese error?” . Priorice frases de apoyo afectivo: “¿Quieres agua o prefieres caminar un poco?” o “Sé que te esforzaste, ¿cómo te sientes?” . Delegar la revisión técnica. La sesión de análisis post-partida, debe realizarse exclusivamente con el entrenador. Esto respeta la delimitación de roles y evita la disonancia cognitiva en el deportista. Fijar metas de proceso, no de resultado. Antes de cada ronda, ayude a su hijo a enfocar su atención en variables bajo su control directo: · Gestión eficiente del tiempo de reflexión (evitar el apuro de tiempo) · Verificación sistemática de jugadas candidato antes de mover. · Mantenimiento de una postura corporal firme y tranquila en la mesa. Cuidar la comunicación no verbal y valorar la «distancia protectora». El lenguaje corporal de los padres en la sala de juego es percibido rápidamente por su hijo. Evite gestos de frustración o desaprobación. Si detecta que su presencia física cerca de la mesa incrementa los nervios de su hijo, opte por mantenerse un tanto alejada de su visibilidad y permítale estar tranquilo y gestionando lo que siente en ese preciso momento. Validar y resignificar la derrota. En ajedrez, la derrota es un recurso pedagógico inevitable. No se puede escapar de ella. La función familiar no es evitar la frustración, sino acompañar al deportista en el desarrollo de la resiliencia y la madurez emocional. Conclusión El acompañamiento de los padres en el ajedrez competitivo debe erigirse desde la contención afectiva, la empatía y la regulación emocional. Resulta fundamental que los padres reflexionen continuamente: ¿Cuál es mi función durante la competencia de mi hijo? , ¿Exijo victorias para validar mi inversión de recursos o para fortalecer su desarrollo? , ¿Quién necesita mayor gestión emocional en este proceso, mi hijo o yo? Un entorno familiar emocionalmente seguro es la base indispensable para un desarrollo cognitivo, deportivo y humano. En Eleva tu Ajedrez te acompañamos con un servicio de coaching de rendimiento deportivo aplicado al ajedrez, pensado para que alcances tu máximo potencial en cada partida. ¡Contáctanos y comienza a transformar tu juego! +57 312 7269500 Referencias Bibliográficas · Bloom, B. S. (1985). Developing Talent in Young People . Ballantine Books. Carvajal, N. (2022). ¿Cómo deberíamos reaccionar como padres cuando un niño enfrenta una derrota en ajedrez? Eleva tu Ajedrez. https://elevatuajedrez.com/blog/como-deberiamos-reaccionar-como-padres-cuando-un-nino-enfrenta-una-derrota-en-aj Lotero, F. (2022). Nadie quiere perder . Eleva tu Ajedrez. https://elevatuajedrez.com/blog/nadie-quiere-perder Martínez Piqueras, C., Gutiérrez Castillo, P., & Área de Psicología de la FEDA. (2017). Guía para Madres y Padres de Ajedrecistas . Federación Española de Ajedrez (FEDA). https://feda.org/feda2k16/wp-content/uploads/Libro-para-Padres-y-Madres-FEDA.pdf Moreno López, F. (2013). Ajedrez para todos: Aspectos emocionales y cognitivos en la edad escolar . Editorial Paidotribo. Rodrigo Yanguas, M. (2023). No te enroques. Psicoajedrez para mejorar tu vida . HarperCollins.